No olvidemos que el conocimiento es uno, a veces lo dividimos y sistematizamos para entenderlo mejor, pero es indisoluble y solo asi sirve a nuestros fines.
Para todos, y en esencia para los más jóvenes, es una realidad, las fronteras nacionales se han disuelto en un mar de tecnología y globalización, ya no se puede ser espectador de las transformaciones que sufre nuestro mundo, estamos inmersos en las primeras décadas una gran revolución que junto al descubrimiento de la agricultura y la industrialización, conforman las etapas de desarrollo humano que citaba el futurista estadounidense Alvin Toffler en su afamado libro “La Tercera Ola”.
Fenómenos y hechos como el Internet, el auge en las técnicas de información y comunicación, el ciberespacio y la trascendencia que tiene en nuestra vidas, las nuevas formas de aprovechamiento energético, la modificación del trabajo y los medios de producción, el nacimiento de la infoesfera, las relaciones, expresiones, e inclusive sentimientos, la posibilidad de una vida paralela a la real dentro de una zona virtual; son situaciones que poco a poco y casi sin notarlo modifican radicalmente nuestras vidas y las de generaciones futuras.
Ahora se tiene acceso a información gubernamental sensible, redes sociales, mensajería instantánea, transferencia de datos de calidad sin precedentes, foros de análisis y discusión, blogs, etcétera; todo en tiempo real y sin siquiera presionar botones.
En las ciencias sociales y particularmente el Derecho, la interacción con la cibernética y las nuevas tecnologías, han dado pie a estudios transdiciplinarios que amenazan con cimbrar las bases más sólidas de la ciencia jurídica, en tal forma que afectan conceptos que habían permanecido inmóviles durante décadas y quizá siglos, logrando una maleabilidad no esperada, pero necesaria.
Cuestiones y conceptos como el Estado, el nacimiento y auge del Derecho de la Información , la Teoría de Sistemas, la Integración Económica , el Derecho de la Informática , las relaciones mercantiles y laborales, los Derechos de Autor, inclusive la soberanía, las relaciones internaciones concluyendo con la organización , resistencia e inclusive desobediencia civil, han encontrado en su interacción con la tecnología, un refugio que les permite crecer y nutrirse para dar vida a nuevas instituciones, nuevas normas y un nuevo orden jurídico mundial.
Especial mención requieren los Derechos Humanos, -entendidos como facultades, prerrogativas o exigencias del ser humano ya sean sociales, económicas, o de cualquier índole, y exigibles frente a cualquier poder público o privado-, que han tenido un avance sin precedentes en su desarrollo y aceptacion, caminan de la mano los fenómenos de la ciencia y la técnica y las nuevas estructuras políticas, sociales y jurídicas.
Lamentablemente, para aquellos que estudian el Derecho es difícil competir con la velocidad a la que se desarrollan las nuevas tecnologías, problema que obedece en gran medida al temor de los mismos abogados que evitan el estudio de otras ramas del conocimiento, y olvidan que esta ciencia tiene su raíz en la realidad del conocimiento, la conducta y relaciones humanas.
De esta forma es complicado comprender la precocidad de las nuevas generaciones que han nacido bajo el auspicio de la integración de conocimientos y tecnologías, en una relación indisoluble.
Estas situaciones han provocado que en nuestro país exista una carencia de regulación específica, -aunque existen excepciones de alcance técnico que comprende materias como la financiera, telecomunicaciones y el aprovechamiento de los ordenadores para el mejor tratamiento de datos, tal como sucede en registros públicos, juzgados, despachos, casos que únicamente abarcan cuestiones administrativas y comerciales- en gran medida existe un nivel muy bajo de estudio y explotación con respecto a esta problemática.
En el ámbito internacional, la inferioridad que tienen los países dependientes y atrasados en relación con las potencias mundiales en los rubros de ciencia y técnica, provoca enormes demoras en los estudios sociales, a pesar de que existen iniciativas muy loables que tienden ha reducir e inclusive eliminar la “Brecha Tecnológica”, que separa los niveles de desarrollo.
Algunas de estas iniciativas como la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, han rendido frutos -aunque no en particular por acción de los acuerdos gubernamentales- sino por el abaratamiento de los costos en equipo de alta tecnología en comunicación y datos, la uniformidad en los sistemas informáticos y el mejoramiento de la interface maquina-humano, que permiten que cada vez mas personas accedan con mayor facilidad a las redes de datos mundiales, nutriendo cada vez mas dichos sistemas.
Ante estos hechos, las nuevas generaciones de juristas tienen el reto y la urgente necesidad de tener como premisa de su actuar la adecuación de la forma en que se aprende y disecciona la conducta y la ley, el adaptarse de la mejor y más rápida forma ante los nuevos eventos que nos presenta el desarrollo mundial, bajo el objetivo de lograr la eficacia en las normas e instituciones que nos rigen y permiten la convivencia social, manteniendo en principio el respeto irrestricto a las libertades fundamentales y colocando el derecho de los terceros en la misma circunstancia.
Este objetivo solo se logrará anteponiendo el estudio transdisciplinario y constante del conocimiento, favoreciendo el entendimiento de las nuevas tecnologías y su aprovechamiento, evitando la satanización y temor a las mismas, adaptando de forma definitiva nuestro ser al nuevo entorno que nos ha dejado el siglo XXI.
hector marquez
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