viernes, 25 de noviembre de 2011

IMPUESTO TOBIN: camino hacia la transformación económica.

En una contribución anterior trate de explicar el porqué los gobiernos caen en deudas tremendas que no pueden pagar, y el como se hunden economías por el simple flujo sin restricciones de capitales de una bolsa a otra.  El día de ayer, 22 de noviembre de 2011, en una nota publicada en el Economist Intelligence Unit, que es un suplemento publicado por el diario La Jornada, expone como es que la crisis económica europea -que golpeó primero a países como Irlanda y Portugal, y estuvo a punto de destruir Grecia- se enfila drásticamente hacia el país de la bota, Italia.

            Pareciera que cada uno de estos países, son incapaces de defenderse, como un enfermo que contagia al sujeto de a un lado, sin que el sistema inmunológico del mismo pueda hacer nada contra un virus que se reproduce en lo más intimo de sí mismo; en este caso la estructura política, social y económica del capitalismo, y en particular el seguido por la Escuela de Chicago y el Consenso de Washington.

            Cuando tomaba clases de economía en la preparatoria, alrededor de 16 o 17 años, el mundo parecía mas sencillo, dividido entre dos modelos, el socialismo y el capitalismo, teníamos exclusivamente que retomar esos dos parámetros y quizá crear o intentar una “tercera Vía”, pero el avance tecnológico y los acuerdos de libre comercio, dieron al traste con todo aquello, el mundo ahora es mucho mas complejo, en pocos años se ha volcado en  la inmediatez de las transacciones y en subsecuentes crisis que no terminan cuando llega la nueva.

            Volviendo atrás, en aquellos entonces nos enseñaban doctrinas clásicas y revisábamos autores como Keynes, Malthus, Adam Smith, Stigler, Friedman, Marx, etcétera, y a pesar de que todos son de una lucidez y racionalidad tremenda, ninguno llego a vivir en nuestros días; inclusive, suponíamos cierta la teoría de “la mano invisible”, y que todo el mercado se regularía así mismo, aunque desde aquellos entonces ya sospechaba que era una tontería pensar que algo tan complejo como la economía se pudiese dejar en manos del azar y en el mejor de los casos, del libre albedrio.

            El modelo económico actual se construyo precisamente con el fin de la ganancia rápida, a favor de los países poderosos, sin que los gobiernos se imaginaran que los dueños del capital serían ahora las grandes corporaciones y las instituciones financieras, que con habilidad magistral convencieron a todo el mundo para poner en  sus manos nuestros ahorros, primero con la vieja práctica de los bancos, después con las inversiones de los que mas tenían y  a ultimas fechas con el dinero de los trabajadores que ni siquiera saben en donde guardan sus ahorros, y que al final de su vida, si tienen suerte, verán una miserable pensión de pocos salarios mínimos.

            Estas instituciones son los oráculos de la economía, quienes vuelven sus ojos siempre hacia el dios dinero donde quiera que se pose la oportunidad de lograr un poco de rendimiento sin mucho esfuerzo y que han descubierto que las economías locales pueden ser doblegadas mediante el perverso proceso bursátil. Con Europa como su laboratorio, de país en país, estas instituciones (que son totalmente visibles) se esconden en el velo protector del libre comercio.

            En los últimos años, el premio nobel de economía James  Tobin, propuso la creación de un impuesto especial sobre las transacciones monetarias, es decir el movimiento de dinero de un país a otro que provoca los denominados “efectos” tan devastadores y llamativos, que son bautizados con nombre ingeniosos como el efecto tequila, dragón, vodka, tango, por citar algunos.

            Tobin ataca específicamente el problema central de esta clase de economía, la especulación, es decir, la creación de oportunidades y de ingresos donde son inexistentes, mediante el engaño o la información errónea, sin mediar factores productivos reales. El planteamiento del galardonado consiste en gravar con una tasa del 0,1% (realmente mínima) toda operación de corto plazo y de doble dirección, o sea, aquellas que consisten en  que una empresa o institución invierte en bolsa, compra a bajo costo instrumentos de deuda del gobierno que se pagara en tiempo reducido y con gran margen de ganancia, tales como los famosos capitales golondrinos.

            Pareciera mínimo, pero dado el volumen de las transacciones financieras en el mundo que hacienden a millones al día, así como el monto de ellas, daría como resultado sumas millonarias; y puesto que ataca el único punto débil de los especuladores, es difícil evadirlo, además que omite gravar las inversiones, por lo que no las afecta.

            El único problema es lograr un consenso internacional en su aplicación, ya que la negativa de cualquier país, crearía un paraíso fiscal donde generar ganancia sin perdida; hace algunos años seria imposible pensar en ello. Pero con todos los movimientos de indignados en el mundo, y la vuelta a las bases económicas, parece más cercana la posibilidad de un verdadero cambio en la economía y bienestar mundial.


hector marquez
h_mm_r84@hotmail.com

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