viernes, 23 de diciembre de 2011

NAVIDAD MEXICO 2011: ENTRE EL AGUANTE Y LA INDIFERENCIA.

Apenas a unas horas de celebrar la noche buena de este año 2011 y bajo el tiempo que la religión católica denomina “de Adviento”, se antoja como siempre un poco de reflexión interna y externa, sobre lo que pasa dentro de nosotros mismos y por supuesto en nuestro país y el mundo.

Hemos pensado bastante tiempo en los problemas que nos aquejan y la grandeza del pueblo mexicano, que después de siglos de saqueo y abuso, sigue en pie, mostrando la sonrisa en cada celebración y dispuesto a dar su hospitalidad al extraño mas  ajeno.

Pensamos que frente a la crisis mundial, devaluaciones, crisis interna de gobernabilidad, narcotráfico, delincuencia organizada y el empoderamiento de la delincuencia común, corrupción, corporaciones voraces, desempleo, cambio climático,  esta situación solo es posible por un factor: el miedo.

Parece inconcebible que en todo el mundo haya revoluciones culturales, de pensamiento; y en nuestro país estamos enfrascados en guerras internas; buscamos nuestra supervivencia, ¿y por que no?, si una persona con el estomago vacio difícilmente tendrá la fuerza mental y física para provocar una insurrección.

Particularmente, y a lo largo de la historia, aquellos que provocan los movimientos sociales, se ubican en las clases medias, dado que están en posibilidades de acceder a educación, comprenden hasta cierto puente el sistema y por otro lado, no tienen las carencias de la clase pobre.

México tiene un enorme problema, su base de pobres aumento exponencialmente los últimos años, el acceso a un empleo estable así como a la educación de calidad ha disminuido; las clases encumbradas aprendieron la lección de los siglos XIXI y XX. Reducir la clase media, obtener mas ganancia, generar mas pobreza, mantenerlos ocupados, temerosos y proveerles de entretenimiento barato. Así se controla al pueblo.

Así que hoy en día, tenemos por lado a los humanistas que pretenden hacer algo por cambiar las cosas, y por otro  la clase que mientras tenga pan en la mesa y televisión, no se preocupar por lo que sufren sus hermanos.

El aguante lo representa esa parte de la población que continuamente ha sido vejada, insultada y provocada hasta salir a la calle, y aun de forma pacifica se ha manifestado.

La indiferencia son todas aquellas clases que tienen el estatus quo suficiente para no preocuparse por el país y el mundo, la clase política, la clase empresarial, todos aquellos interesados en mantener el mundo estático.

¿Cómo es posible que sean muchísimos mas aquellos que aguantan?, gracias al miedo, esa sensación de impotencia, de peligro que nos impide reaccionar frente a la adversidad, el miedo lo representa la inseguridad, el crimen, la necesidad.

¿Cómo perdemos el miedo?, la respuesta es sencilla, perdiéndolo todo.

Llegamos a este punto, con una sociedad y un país convulso, ya lo hemos perdido todo, ahora solo nos queda mejorar, y la única forma es mediante el amor, el sentimiento que engloba la mejor de nosotros mismos, la honestidad, la justicia, la verdad, la compasión, la solidaridad y el perdón.

Así que en esta navidad, tiempo de reflexión, pensemos en los demás y en el mundo que deseamos para todos como humanos, como parte de este planeta. Deseemos no caer en el juego del sistema y ser buenas personas. Recordemos que lo único que tenemos que perder antes de reaccionar es el miedo.

Recordemos siempre que la obediencia ciega tiene un solo final previsible, la esclavitud.

Hector Marquez
h_mm_r84@hotmail.com

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