martes, 8 de mayo de 2012

LA COPA - Aleqs Garrigoz

Llevo esta nube como un sino,
el sino maldito de saberme dueño de esta copa
y no saber con qué colmarla.

Sólo las manos bondadosas recogen la fruta,
manos de aquellos seres gratos que duermen bendecidos en la tierra
y que al despertar saludan el trino y el arroyo.
Yo soy el hijo renegado en cuyas manos se pudren las flores,
el excluido, quien atiende en la madre tan sólo la enfermedad y el hedor.

Mi nube me acompaña cuando camino al lado seco y duro del bosque
y recojo las setas con el veneno.
Y es mi nube entonces compañera
de mis piedras y de mis hojas secas.
Soy de los que huyen del mundo de las casas
y emigran hacia los atardeceres,
desterrados en su tierra, estériles en su juventud,
marcados en su frente
con el signo gris del infortunio.

Sólo los audaces apuraron la poción,
sus nombres hoy soy sólidas estatuas
y algunos hemos brindado por ellos.
Yo soy de aquellos no elegidos,
para quienes protagonizar una tragedia es imposible.
Y llevo también esta nube cada vez que mi copa se colma de veneno
y es entonces reflejo opaco del sol que entibia mi espalda.

Amanece y miro los mañanas llevaderos.
No bebo.

El signo de mi frente no es negro ni blanco.


Tomado del Libro "La Promesa de un Poeta", Alejandro Garrigos, Mexico, 2005

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