Per Flavia Arato ed Ermes Riccobono, fratelli.
En mi penoso ascenso por el correr de los años
ya estoy deshecho y con la lengua de fuera
y aún no he llegado al piso XIX,
donde me aguarda,
de cuello duro y con bombín y leontina,
nuestro señor 1904.
A través de los siglos, José Emilio Pacheco
No alcanzo el siglo,
va deprisa,
muy por delante de mí,
y yo que no deseo perderme,
ignorar,
todo cuanto me precede,
si apenas he caminado
las calles de la Babilonia
de Nabucodonosor
y he remontado el Nilo
3400 años a.C.
Fui pastor en Micenas
y vendido como esclavo
en Siracusa,
fui también
súbdito de Pakal
un día en Palenque
y oí a Cicerón arremeter
contra Catilina.
Engrosé las filas
del ejército del Gran Khan
y huí de Tollan
con rumbo desconocido,
fui preso en Génova
junto a Rustichello da Pisa
y me refugié también
en una villa florentina
durante la peste de 1348.
He asistido
a la toma de Constantinopla
por el otomano,
al crudo asedio de Granada
y me embarqué con Magallanes
rumbo a la Tierra de Fuego,
peleé en Lepanto
y corté la cabeza de Alí Bajá,
masacré españoles
en la calzada de Tlacopan
y resistí en la Araucanía
al lado de Caupolicán,
he leído las tesis de Lutero
a las puertas de Wittenberg
y tomé en mis manos,
recién impresa,
una primera edición del Quixote,
escuché las puyas
entre Góngora y Quevedo,
y preferí a Alarcón
sobre Lope.
Ahora soy un hombre
anclado en el barroco,
cansado de guerras
y tempestades,
que pierde su tiempo
entre Leipzig y Venecia,
escuchando a un apacible
kapelmeister de Eisenach
corrigiendo una y otra vez
su Bist du bei mir,
y a un prete asmático
imaginando la tragedia
de Montezuma.
Así que un día tocaré
a tu puerta, sorellina mía,
a medianoche,
y te invitaré a subir al carruaje
en el que noche a noche
huyo del horror
de nuestro siglo XXI.
Contreras – Coyoacán, octubre 01 – noviembre 19 de 2011
sobrado_1@hotmail.com
Me gusto la linea de tiempo que desarrolla el poema, imagino que en unos mil años alguna otra persona podra elaborar un recuento de lo qie vivimos en nuestros dias.
ResponderEliminarLo que yo digo: mi amigo Héctor Márquez, que sí sabe de poesía :)
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