lunes, 27 de mayo de 2013

DESAHOGO



Hola amigo, hace tiempo que no hablamos, de hecho estamos más distantes que nunca, si fuéramos astros celestes, yo sería quizá Plutón -planta venido a menos-, y quizá buscaría desesperado calentar mi espíritu de hielo con los breves destellos de un buen amigo -como lo eres tú-, una estrella en mi existencia, no la única, pero si la más cercana.
A lo largo de mi breve existencia reconozco que los amigos tenemos que hacer cosas nada piadosas y mucho menos divertidas, pero cuanto menos loables. Y una de esas cuestiones sin duda es colocar el hombro para el desahogo del herido, del enfermo, del desvalido y quizá hasta el moribundo.
Claro que esta es una verdad figurativa, realmente nuestro hombro no se ubica siempre en el instante y lugar adecuado para soportar todo el peso de las decisiones y la suerte de las personas, ¡a veces ni siquiera alcanza para brindar apoyo a una cabeza atribulada!
El día de hoy, mejor dicho “esta noche”, el peso va más allá de mis fuerzas; por eso mi amigo, mi compadre, mi hermano, te pido  escuches mi llamado y brindes esa luz, -que más que luz pudiera ser luciérnaga, por aquello de la intermitencia-.
Todo lo que pido es una luz en la oscuridad, porque las  luciérnagas solo se ven de noche, brillan por momentos para nosotros y en ocasiones se posan en  nuestras narices, y como por arte de magia se van hasta que se pueden ver a lo lejos, al tiempo que tú mismo corres tras de ellas, solo para descubrir que la esperanza que otorga su destello es tan tenue que por momentos te sientes perdido, pero a la vez tan cálida que pareciera llenarte de su tibio manto, otorgándote nuevos bríos, un impulso más, que se quede hasta la siguiente luz -o luciérnaga según sea el caso-.
Como te comentaba, mi vida sufre vuelcos, bueno, la vida misma no, solo mi corazón decepcionado de la primera, lo que era no es más y lo que viene parece no tener pies ni cabeza. Nunca entenderé como es que Dios otorga la suerte a los humanos, uno tiene cinco minutos de fama y desaparece toda una vida. ¡Pero si corres con la suficiente fuerza quizá la fama sea la que te siga a ti!
A últimas fechas eso es lo que he intentado sabes, correr con todas mis fuerzas para que la fama me siga, -al fin tu sabes que el deseo de  trascendencia siempre ha estado presente en tu hermano- pero quizá corrí tan apresurado que debo sentarme a que la fama me empareje. ¿Qué piensas?
No puedes culparme si cuándo vine al mundo estaba servido para que lo comiera. El único pormenor fue que ¡¡nadie me  enseño a comer!! Y cuando pude zamparme todo el banquete, lo consumí en segundos, segundos que no bastan para llenar este hueco en mi estómago.
¿Cómo lo lleno hermano?, ese hecho que no tiene fondo… ¡que lo olvide? ,- ¿pero cómo?- ¡¡si ese hueco es lo que me impulso los últimos años!! Es complicado continuar cuando las bendiciones que deseas parecen destinadas a otros, y poco puedes hacer por  encontrarlas. Casi todo el tiempo me siento amarrado, sujeto a un ancla que cada vez se hunde mas en la tristeza desoladora del olvido.
¿Soy quejumbroso? - claro que si- , ¿es mucho pedir algo de lo que los demás disfrutan? No niego mi suerte, en la vida he ganado, mucho, quizá más que otros, pero eso no me impide desear más. Eso no me impide intentar crecer para alcanzar mis ideales, mis objetivos.
No soy religioso ni pretendo convertirme en un gurú de la espiritualidad. Lo mío es lo social, sabes que no puede soslayarme de la gente. A ellos se debe todo y mi único afán de saber más es por ellos.
Es doloroso ir contracorriente hermano mío, cuando tus propios conocidos y compañeros están tan enajenados que su vida está dedicada a la protección del sistema que intentas modificar. Pero tu fuerza es la misma que la de una hormiga empujando un elefante sentado.  ¡¡no lo entienden!! Y si embargo allí seguimos presionado la uña del elefante.,
Hoy he querido solicitar tu hombro, para llorar mi tragedia, para contar mi pena. Del como este talento se hunde y se deprime, de por qué aquella sensación de pesar que no se va y simplemente crece, hasta el punto de impedir que salgas a flote. No necesitas escuchar mis detalles, mi vida es un fragmento de la de miles, quizá millones que como yo buscamos la transcendía del ser, como la buscaron los antiguos al dibujar en las cuevas de Altamira, o al construir las pirámides en Ghiza.
Lo único que te pido es que me escuches, para que esos rayos puedan sentirse sobre mi pálida y fría piel, para que la luciérnaga se haga presente una vez más y me impulse en mi camino, para que  esos cinco minutos se multiplique por obra y gracia del universo circundante, quizá de ese modo pueda llenar el hueco un momento aunque sea, el ancla se suelte y me permita un respiro, que se vayan las quejas y el elefante se mueva
¡¡Entiende que hay momentos que necesitamos hablar con una amigo, y tu como mi hermano llevas la de perder!!

Tu hermano H.


Hector Marquez
h_mm_r84@hotmail.com

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